HOMEOTERMOS
Obracero
Cuando nos invitaron a participar en Perrópolis, una exposición organizada por ArdeArte durante CUADRANTE en Monterrey, decidimos reinterpretar un objeto cotidiano: un plato para perros. Queríamos desarrollar una pieza que funcionara como objeto utilitario, pero que también pudiera entenderse como una escultura.
Partimos de una conexión biológica entre humanos y perros: ambos somos homeotermos, organismos capaces de mantener una temperatura corporal constante. Esa idea nos llevó a explorar la geometría de una célula sanguínea, alejándonos de las formas convencionales de los accesorios para mascotas.
Aunque se trataba de un objeto relativamente sencillo, nuestro primer instinto fue agarrar cartón y construir una estereotomía rápida. Antes de preocuparnos por los detalles o la fabricación, necesitábamos entender sus dimensiones reales y comprobar que la forma funcionara como plato para un perro. La maqueta nos permitió evaluar la escala, la profundidad y la accesibilidad del recipiente sin invertir demasiado tiempo ni recursos.
Una vez que tuvimos mayor claridad sobre las proporciones, avanzamos en colaboración con Obracero para desarrollar la pieza en acero inoxidable vaciado y pulido. El resultado fue Homeotermos, un objeto que combina una geometría orgánica con un proceso industrial, convirtiendo algo tan cotidiano como un plato para perros en una pieza escultórica.
Lo interesante de este proyecto es que nadie nos pidió hacer una maqueta. Simplemente fue lo primero que hicimos. Después de tantos años trabajando de esta manera, construir algo para entenderlo se ha convertido en una reacción casi automática.
El prototipado deja de ser una etapa del proceso cuando se convierte en un hábito. No importa si estamos diseñando una colección completa de mobiliario o un pequeño plato para perros: cuando tenemos una idea, lo primero que queremos hacer es construirla.

